Una de las mejores partes de tener un blog es poder leer lo que escribí hace unos años y observar los cambios que fui experimentando en mis formas de pensar y encarar las situaciones…

Hace casi exactamente dos años escribí sobre la amistad. Un amigo, con el que irónicamente ya no hablo, me comentó que le llamaba la atención que solo hablara sobre mi familia y no sobre mis amigos, y en ese momento, ese comentario me produjo dolor.

Dolor porque sentía que la amistad era algo acerca de lo que yo no podía hablar.

Dolor porque sentía que me faltaba algo.

Dolor porque paso mucho tiempo intentando mostrar al mundo lo positivo del autismo, y me di de cara con ese lado de esta condición que sí me parecía muy negativa y pesada de llevar.

¿Cómo iba a hablar yo de amigos?

Recuerdo como si fuera ayer los días y las semanas que pasé garabateando en mi cuaderno, intentando definir la amistad, realmente usando todo mi potencial neuronal para intentar entender este fenómeno tan hermoso y necesario pero que parecía escaparse de entre mis dedos como agua…

Al final hice una lista, armé una encuesta… Me di cuenta de que mi amistad existía, pero de manera poco convencional. Conté con mis dedos mis amigos, expresé mi frustración en no poder verlos, en no salir casi nunca, etc.

Luego llegó el 2020.

Como a todos, el año pasado me tomó por absoluta sorpresa, y pasé por algunos de los peores momentos de mi vida emocional. La ansiedad, la angustia, la depresión sumado al encierro… Pasó lo que suele pasar en la adversidad: las relaciones fueron puestas a prueba.

Encontré en la virtualidad a personas increíbles, amistades sinceras con las que podía llamar, hablar y desnudar mi corazón en México, Egipto, Inglaterra, Estados Unidos, España, Francia… por todo el mundo.

Además, mis amistades cercanas pasaron por pruebas fortísimas. Algunas sobrevivieron y otras no, pero todas me enseñaron lecciones invaluables.

Si tuviera que armar hoy una lista diría que amistad es:

  • Conexión
  • Empatía
  • Magia
  • Buscar cataratas imaginarias
  • Perseguir sueños
  • Combatir dragones
  • Viajar a la luna
  • Contar chistes de gallegos
  • Compartir orgullos
  • Momentos
  • Encuentros espontáneos
  • Encontrar y planificar momentos para verse, porque es así de importante verse.
  • Encontrar un día a la semana solo para comer
  • Compartir series
  • Escuchar
  • Muchas, muchas cosas más…

Se me hace cada vez más difícil definir amistad, encontrar las palabras para describir lo que siento cuando conecto con todas estas personas increíbles que forman el mosaico de mi vida. Me encantaría hoy poder volver a esa chica que llora sobre su cuaderno hace dos años y decirle que se relaje, y que escuche a mamá: las amistades no se persiguen. Llegan. Van a llegar. Siguen llegando.

Le diría que hay personas por las que vale la pena luchar y hay personas de las que hay que alejarse, y eso no te hace mejor ni peor amiga. La amistad es mutua. Si alguien es mi amigo, yo soy su amiga. Así funciona.

Puedo repetir como en 2019: gracias.

Gracias a los que se toman el tiempo de conocer mi mundo.

Gracias a la amiga que aunque la vida nos distancia, no se olvida de hablarme.

Gracias a los amigos con los que nos reíamos hasta demasiado tarde jugando Among Us y que ahora son un apoyo incondicional a la distancia.

Gracias a los amigos con los que compartimos la Fe y todos los días me recuerdan mi norte.

Gracias al amigo que siempre tiene la palabra justa.

Gracias al amigo que se toma el tiempo y la valentía de abrir su mundo y hacerme viajar por lugares increíbles.

Gracias a la amiga que siempre está para enseñarme que a veces las limitaciones están solo en mi cabeza, y que no hay nada que sea demasiado picante para probar.

Gracias al amigo que es familia, incondicional compañero de series y comida.

Gracias a Dios que me puso tanta gente maravillosa que todos los días me dan razones para seguir haciendo lo que tengo que hacer, apoyan mis locuras y me dan motivación y aliento.

Gracias siempre a mis primeros amigos, mis mejores amigos de toda la vida, mis hermanos, que me enseñan más de lo que hubiera creído posible aprender.

A todos y cada uno, desde el fondo de mi corazón, gracias.

Josi.

A veces un amigo es simplemente alguien con quien perseguir cataratas hasta olvidar los problemas. A veces, es quien te obliga a enfrentarlos. El mejor es el que hace ambas cosas.

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