Querida yo del pasado,

Han pasado cinco años, y, ¡cómo han cambiado las cosas! Y, a la vez, no tanto…

Sé que estás asustada, y que todo esto te está empezando a marear un poco. ¿Qué significa todo esto que leés? ¿Será que estás pasando demasiado tiempo en la computadora? ¡Cómo no hacerlo! ¡Es nueva y es genial! No hay nada más lindo que investigar, ¿verdad? ¡Y esto está súper interesante! Pero… ¿es posible?

¿Acaso no todos hacen lo mismo? ¿Acaso no todos piensan igual? Esto explica mucho, pero a la vez, surgen tantas nuevas preguntas…

Tranquila, es posible. Seguí tus instintos, porque tenés razón.

Aunque no en todo. Tus papás saben más de lo que creés, se dan cuenta de mucho, y no están tan ciegos, no tenés que tener miedo de decirles las cosas, porque, ¡oh sorpresa!, son mas geniales de lo que pensás…

Ya te vas a dar cuenta… hablar con ellos va a empezar a resultar un alivio, no algo que temer. Ya sé que pensás que no entienden lo que estás pasando, pero entienden más de lo que te das cuenta.

Mantenete fuerte, y confiá. No bajes los brazos, y escuchá.

Sí, es posible, y sí, es cierto, es lo que explica todo, y ellos lo van a saber, y lo van a entender, no te preocupes.

Con amor,

La Chica de Sombrero (sí, seguís usando ese sombrero)

(A esta carta la encontré acomodando los archivos de mi computadora, lo escribí el año pasado, antes de comenzar este blog. Me gustaría dedicarla a todos los adolescentes que están buscando su lugar en el mundo, especialmente a las adolescentes que puedan estar sospechando que esta puede ser la respuesta que buscan.)

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